Durante los últimos días, Loja ha vivido uno de los episodios meteorológicos más intensos de los últimos años.
Las abundantes lluvias y los fuertes vientos han provocado una crecida muy significativa del río Genil, que ha llegado a alcanzar casi los 10 metros de altura a su paso por la ciudad, con un caudal superior a los 1.000 m³ por segundo.
Una imagen que impresiona.
Un río que, por momentos, parecía un mar.
Y una situación que, en otros tiempos, podría haber tenido consecuencias mucho más graves.

Un caudal histórico, dentro de lo previsto
En torno a las 4:30 de la madrugada, el nivel del río alcanzaba su punto máximo conocido, con 9,37 metros de altura, aunque el sistema de medición dejó de funcionar durante la noche debido a la propia intensidad del episodio. A primera hora de la mañana, el Genil seguía fluyendo con una fuerza extraordinaria, mientras los embalses continuaban desaguando, por lo que el caudal podría incrementarse en las próximas horas.
La ribera quedó completamente anegada en varios puntos:
el parque fluvial, el recinto ferial y la zona de Los Molinillos permanecen inundados. Aun así, el río se ha quedado a escasos metros de desbordarse por la escollera, demostrando que el encauzamiento ha respondido correctamente ante una situación límite.
La clave: años de trabajo bien hecho en la ribera
Lo más importante de este episodio es el mensaje que queremos trasladar a la ciudadanía:
El río está haciendo exactamente lo que se esperaba que hiciera ante una situación de este calibre.
Gracias a los trabajos realizados en la ribera del Genil durante los últimos años, especialmente en materia de encauzamiento, bioingeniería y renaturalización, la crecida no ha derivado en daños graves en viviendas, algo que sí ocurrió en episodios históricos anteriores en Loja.
Aunque se han producido inundaciones puntuales en bajos y cocheras en algunos callejones paralelos a la avenida Pérez del Álamo, la rápida actuación de la Policía Local permitió avisar a los vecinos, que pudieron retirar sus vehículos a tiempo, minimizando los daños materiales.
Este comportamiento del río ocupando su espacio natural, anegando zonas previstas y manteniendo a salvo el núcleo urbano, forma parte del diseño y los objetivos del proyecto.
El temporal ha puesto a prueba las actuaciones… y la respuesta ha sido positiva.

Todo está saliendo según lo previsto
Entendemos la preocupación que generan imágenes tan impactantes y un caudal tan elevado. Pero es importante insistir en que, aunque el río impresiona, la situación está controlada y dentro de los márgenes de seguridad previstos.
La reducción del riesgo de inundación no significa eliminar el agua, sino gestionar su fuerza, permitir que el río se expanda donde debe hacerlo y proteger a las personas y a sus viviendas. Y eso es precisamente lo que ha ocurrido.
Evaluación de daños y próximos pasos
En estos momentos, ya se están valorando los posibles daños ocasionados en el entorno fluvial y en las infraestructuras afectadas por la crecida.
Una vez finalizada esta evaluación, se informará a la Fundación Biodiversidad para analizar la situación y adoptar las medidas necesarias que permitan continuar con las obras del proyecto.
Seguimos trabajando con responsabilidad, planificación y compromiso para que el río Genil sea un aliado y no una amenaza.
Porque cuidar el río es cuidar de Loja.
